Inseguros Anónimos

“Alguien llega y te empieza a tratar bien y te da mucho miedo y quieres correr.- Y empiezas a pensar que no puede ser posible, que no es normal que alguien sea tan bueno contigo y te preguntas cuándo se va a joder todo.- Y te aterra que un día se va a despertar y no te querrá más y te dejará por alguien mejor.”

No lo escribí yo, pero expresa una idea que siempre me ha plagado. Mi nombre es ___ y soy una persona insegura. Dudo de mis capacidades, de mis talentos, de mi atractivo. Dudo que alguien pueda sentir cualquier cosa sublime respecto a mí, porque me percibo demasiado mundana. Dudo de las buenas intenciones porque no creo merecer ser tratada con bondad.

Durante años asistí a terapias y cursos con la idea de que mágicamente iba a conseguir autoestima. Me creí esa de que los hábitos se forman en 21 días, pero una vez pasados me di cuenta de que los hábitos sólo se mantienen si se sigue uno esforzando. Para mí, tener autoestima y sentirme bien, es todavía un esfuerzo. Y no puedo dejar de pensar en la posibilidad de que me pase de la raya. De convertirme en alguien arrogante y presumida, e incluso ya me siento así solo por estar escribiendo estas palabras con la idea de que alguien me considerará suficientemente importante para leerme.

Sigo en la búsqueda del balance. Le puse nombre a esa voz interna que me dice que no valgo la pena, y contraté otra voz interna para que fuera mi abogada contra ese monstruo. La abogada no tiene todavía permiso de hablar con los de afuera, pero es terca y a veces me hace decir en voz alta cosas como “me veo bien guapa,” “soy bastante lista,” “merezco un aumento.” Pero generalmente está ocupada defendiéndome del monstruo. Es un trabajo pesado.

Me considero muy afortunada de haber tenido a mi alcance terapias y cursos que me han dado herramientas para funcionar como adulto responsable, pero ¿cuántas personas en este país tienen esa oportunidad? De entre mis cientos de conocidos, sé de unos 5 o 10 que han ido a terapias psicológicas. De los demás, o no tienen dinero para eso o piensan que es un desperdicio y que uno nomás tiene que “amarrarse los huevos y darle para adelante.”

Pero para quienes no es suficiente “darle para adelante” ya sea porque no sabemos para dónde es ese adelante, o porque queremos encontrarle otro sentido a la vida, o simplemente porque traemos cargando algo que muy apenas nos permite mantenernos a flote, me gustaría crear algo así como un grupo de apoyo, similar al de alcohólicos anónimos. Un grupo en el que nos demos ánimos, nos demos herramientas, nos echemos porras.

¿Sobres o qué?